Introducción a la vida devota. Philotea

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La obra

(K. Josu Bijuesca)

De todas las obras que escribió el saboyano Francisco de Sales la Introducción a la vida devota o Philotea fue sin duda la que tuvo mayor repercusión ya en su propia época y la que le ha otorgado más fama en la posteridad.

Las numerosas ediciones realizadas en vida del autor le permitieron revisar la obra hasta la consecución de lo que se considera su última propuesta textual: la publicada en 1619. Siguiendo fundamentalmente esta versión, la Introducción no ha dejado de publicarse desde entonces.

El original francés pronto conoció traducciones a otras lenguas, por lo que hoy en día se encuentran numerosas versiones de la misma. La enorme difusión alcanzada tanto en el tiempo como en el espacio hace de esta obra una candidata idónea para un proyecto de edición digital múltiple como es el nuestro.

1. El contenido de la Introducción a la vida devota

La Introducción a la vida devota está concebida como un detallado programa para guiar el alma de todo cristiano (a la que el autor personifica ya desde el Prefacio como Filotea, “amante, enamorada de Dios”) hacia la perfección, pues la devoción –a diferencia de la caridad–, consiste precisamente en el logro de la perfección cristiana:

“La verdadera y viva devocion (o Philotea) presupone amor de Dios, y antes no es otra cosa sino un verdadero amor divino, y no amor como quiera, porque en quanto el amor divino hermosea nuestra alma, se llama gracia, haziendonos agradables a su divina Magestad, en quanto nos da fuerça de bien hazer, se llama caridad; mas quando llega al grado de perficion, en el qual no solamente nos haze bien hazer, sino obrar cuidadosa, frecuente, y prontamente entonces se llama devocion.1 (1.1)”

Uno de los rasgos principales que distingue a esta concepción salesiana de la devoción consiste en que, al contrario de lo que cabría esperar, no atañe sólo a quienes viven apartados del mundo, como son fundamentalmente los religiosos, sino a todo cristiano que se considere digno de tal calificativo. El autor declara explícitamente su propósito de “instruir [a] los que viven en las villas, en las familias y en las cortes y que por su condición están obligados a pasar una vida común cuanto a lo exterior” (Prefacio), es decir, al sector laico, mayoritario en la república cristiana. Aunque la obra no pierde de vista a todos los estados de la sociedad, subraya especialmente la “devoción civil” (3.23).

Para conseguir dicho objetivo de vida perfecta en el mundo, la Introducción ofrece un método de avance progresivo a través de cinco fases, que se corresponden con las cinco partes en que se divide el libro:

  1. PRIMERA PARTE DE LA INTRODUCCION, en la qual se contienen los avisos y exercicios necessarios, para conduzir el alma desde su primer deseo de vida devota, hasta una entera resolucion de abraçarla.
  2. SEGUNDA PARTE DE LA INTRODUCION, la qual contiene diversos avisos para levantar el alma a Dios por la oracion, y sacramentos.
  3. TERCERA PARTE DE LA INTRODUCION, en la cual se contienen muchos avisos necessarios al exercicio de las virtudes.
  4. QUARTA PARTE DE LA INTRODUCCION, en la qual se contienen los avisos necessarios contra las tentaciones mas ordinarias.
  5. QUINTA PARTE DE LA INTRODUCION, en la qual se contienen los exercicios y avisos necessarios para renovar el alma, y confirmarla en la devocion.

Entre los diversos elementos que aparecen diseminados por los capítulos de cada parte pueden reconocerse con cierta nitidez los siguientes tipos de discurso convencionales en el pensamiento cristiano, sometidos a profundas revisiones y motivo de debates acalorados entre las posiciones más conservadoras y las más renovadoras al menos desde el siglo XV:2

  1. a) Un método de oración (modus orandi)
  2. b) Un manual de confesión (modus confitendi)
  3. c) Un tratado de moral cristiana que enseña a seleccionar las virtudes de acuerdo a la circunstancias personales del lector y a llevarlas a la práctica en la vida cotidiana, al tiempo que ofrece remedios para evitar los pecados a los que cada uno pueda ser más proclive (enchiridion)
  4. d) Alguna incursión en la meditación sobre la muerte (praeparatio ad mortem).

Reconocibles como son dichos componentes en cuanto tales, la Introducción a la vida devota es, sin embargo, mucho más que la suma de todos ellos, pues lejos de aparecer meramente yuxtapuestos, se encuentran reelaborados en un nuevo plan global y coherente de vida cristiana, y adaptados a las circunstancias existenciales de los distintos “estados” o entornos sociales de la época, principalmente de los laicos.

Así, lo que hemos identificado como tratado de moral cristiana queda circunscrito a las partes tercera y cuarta, pero la reflexión sobre los valores éticos fundamentales que deben guiar al alma devota, y sobre sus actos correspondientes, recorre la obra de principio a fin.

Del mismo modo, el método de oración, que descuella en la segunda parte, está ya avanzado por las meditaciones de la primera y se retoma nuevamente en la quinta. Igualmente, los contenidos correspondientes al manual de confesión, expuestos fundamentalmente en la primera parte como preparación para adquirir el compromiso de la vida devota, reaparecen en la segunda y de nuevo en la quinta en tanto que prácticas a cumplirse periódicamente por su valor para renovar y mantener el compromiso inicial.

Entre los aspectos novedosos por los que Francisco de Sales siente mayor aprecio está sin duda la oración mental, que favorece sin tapujos frente a la vocal: “sobre todo te aconsejo la [oración] mental y cordial, y particularmente la que se haze a la vida y muerte de Nuestro Señor” (2.1.). Esta preferencia por la oración mental se ve confirmada a lo largo de toda la obra:

“Si haziendo la oracion, vocal sientes tu coraçon atirado, o combidado a la oracion interior o mental, no huyas el entrar en ella, sino antes procura que tu espiritu execute lo que en esta parte dessea, y no se te de nada de no aver acabado las oraciones vocales que avias propuesto: porque la mental que en su lugar haràs es mas agradable a Dios y mas util a tu alma. (2.1.)”

No por ello desprecia Sales la oración vocal que, sin embargo y con actitud igualmente novedosa, anima a que se haga dotándola de pleno sentido y acompañándola de una traducción a la lengua vulgar si fuera necesario, pues lo que prima no es el mero hecho de orar o el número de veces que se pronuncie la oración sino el orar de corazón:

“Si me crees, diras tu pater, tu ave Maria, y el credo en latin, pero entendiendo las palabras que contienen en tu vulgar, porque diziendolas en la lengua comun de la Iglesia, puedas tambien savorear y gustar del sentido admirable y regalado de estas santas oraciones, las quales se han de dezir fixando profundamente tu pensamiento, y excitando tu afficion al sentido de ellas, no dandote de ninguna manera priessa por dezir muchas, sino procurando que las que dixeres sean de coraçon. Porque un solo pater noster dicho con sentimiento, vale mas que muchos dichos a prisa y no sentidos. (2.1.)”

Este juego de toma y daca, de aprecio por novedades de indudable aliento erasmiano pero atemperadas por la tradición de la Iglesia católica (la oración mental no sustituye por completo a la vocal; las oraciones vocales han de proferirse con pleno sentido pero no por eso deben dejar de hacerse en latín) es una constante de toda la Introducción a la vida devota, que puede entenderse como una solución de compromiso entre las tendencias renovadoras y las conservadoras que habían pugnado en el interior de la Iglesia fiel a Roma a lo largo de la centuria anterior.

Así, la preferencia por la oración mental, apta incluso para los laicos, se ve contrarrestada por la necesidad de un director espiritual experimentado y reconocido; la experiencia religiosa interior no exime de la práctica de los sacramentos y de los mandamientos de la Iglesia; se recomienda la confesión general, aunque sólo la ordinaria sea obligatoria, y se anima a que sea preparada con cuidado y con deseo de alcanzar la contrición, pero tales preparativos no sustituyen a la confesión auricular; la invocación a los santos y a la virgen María como modelos de virtudes tienen su lugar en un marco de vida devota incuestionablemente cristocéntrico.

Recordando la dicotomía paulina letra / espíritu o carne / espíritu, exterior / interior, ceremonias / fe viva, que gozó de una renovada actualidad al comienzo de la época moderna europea, Francisco de Sales se encuentra entre los que apuestan decididamente por la segunda opción, aunque deje su espacio a la primera.

A la hora de considerar el valor de las prácticas de mortificación del cuerpo, tales como el ayuno, la abstinencia, la disciplina y el cilicio, su posición resulta inequívoca:

“nunca he podido aprovar el metodo de los que para reformar al hombre comiençan por lo exterior, por las contenencias [apariencias], por los vestidos, y por los cabellos: pareceme contrario y que se deve començar por lo interior, convertios a mi dize el Señor de todo vuestro coraçon [Joel 2, 12], hijo mio dame tu coraçon, [Proverbios 23, 26] porque siendo el coraçon el manancial y origen de las acciones ellas son tales qual el es. (3.23)”

Esta oposición, que recorre la obra de principio a fin, guía el modo de llevar a cabo las virtudes y sirve de orientación en todos los órdenes de la vida del alma devota, a la que se le pide que lo que hace y dice responda al compromiso íntimo de acendrada caridad evangélica.

En suma, Sales consigue sintetizar en la Introducción a la vida devota las principales aportaciones gestadas a lo largo del siglo XVI sobre el mejor modo de vivir la perfección cristiana. Tan fiel al principio de la caridad como a la ortodoxia católica, el autor evita aquí el tono polémico que agrió los debates teológicos de la etapa inmediatamente anterior, al tiempo que muestra una adhesión sin fisuras a la reforma católica tal como ésta se fraguó en el concilio tridentino. Dicha reforma encontró en Sales un activo valedor no sólo en su labor pastoral, primero como sacerdote y después como obispo de Ginebra-Annecy, sino también en su producción literaria, a la que anima el mismo sentido pastoral.

2. El estilo de la Introducción a la vida devota.3

El Prefacio de la obra ofrece al lector unas breves pero precisas indicaciones sobre los criterios que guían su elocución: “no veras aqui nada con la postrer mano, sino sola una junta de advertimientos de buena fe, los cuales explico por palabras claras y inteligibles (o por lo menos lo he deseado); y en cuanto pertenece al ornato del lenguaje, no he querido ni aun imaginarlo”. Esta descripción de su estilo se aviene perfectamente con el modo de hablar virtuoso que corresponde al alma devota según la misma obra:

“Deve ser nuestro lenguage dulce, franco, sincero, natural, y verdadero. Guardate pues de las doblezes, artificios, y fingimientos: porque aunque no sea bueno el dezir siempre toda suerte de verdades, tampoco es nunca permitido el ir contra la verdad, […] es un gran ornato de la vida christiana la fidelidad, llaneza y sinceridad del lenguage. (3.30)”

En tanto franco, sincero y verdadero, se trata de una concepción del discurso como expresión fiel de la interioridad y por tanto investido de un fuerte carácter ético. Y en tanto dulce y llano, el lenguaje transmite el sentimiento de amar al prójimo como a sí mismo, es decir, el valor de la caridad que reconoce al otro como igual.

En definitiva nos encontramos ante una actualización cristianizada del sermo, el habla conversacional o familiar, propiamente natural, que la retórica clásica mantenía ajeno a los preceptos del arte. Precisamente por su naturalidad era también el estilo que correspondía a las cartas familiares.

No extrañará, por tanto, que la Introducción a la vida devota, obra en que la voz autorial se dirige a su alegórica interlocutora Filotea (el alma devota) con un caritativo “corazón paternal”, “llevándola en su seno como una madre hace a su hijo” (Prefacio), recurra a este estilo conversacional, y menos aún si se tiene en cuenta la propia génesis de una obra que se propone “reducir a la utilidad común de muchas almas lo que primero había escrito para una sola” (Prefacio). Aquella primera alma devota tuvo a Sales como director espiritual y éste se dirigiría a ella mediante cartas, género que utilizó profusamente, dicho sea de paso. Algo de la impronta epistolar permanece en la versión definitiva de la obra, aunque sólo sea en el estilo.

Sin embargo, el género epistolar no era el único al que convenía el sermo vulgar, pues éste también se asociaba a la predicación. Los pensadores cristianos tendieron a identificar como sermo el austero lenguaje de la Biblia, que a pesar de su llaneza (o de su aparente falta de arte, si se prefiere) gozó de un renovado prestigio desde que Longino la incluyera entre los ejemplos de discurso sublime. El mismo Sales se hace eco de este rechazo a las exigencias de la elocutio por parte del predicador cristiano cuando de forma un tanto radical afirma que “le souverain artifice est de n’avoir point d’artifice” (o “el mayor artificio es no tenerle” según la sintética traducción de Cubillas) en una carta dirigida a André Frémiot con motivo de su consagración como obispo de Bourges el 4 de octubre de 1604 en la que le ofrece un compendio de consejos sobre el modo de predicar.

El gran modelo a imitar por parte del predicador que propone Sales (como otros muchos antes y después de él) es la propia Sagrada Escritura y más aún el mismo Jesús, a cuyos sermones no sólo caracterizaría la ausencia de artificiosidad, sino también la proliferación de parábolas, equiparadas en la tradición cristiana con las semejanzas de la retórica clásica. Así, el empleo de símiles vino a ser tan característico del sermo cristiano como la naturalidad o falta de artificio.

Es un tópico de la literatura religiosa desde época temprana que Dios despliega su sabiduría a través de dos libros: en primer lugar mediante su palabra, recogida fundamentalmente en la Biblia, el libro por antonomasia; pero también a través de su propia creación, el libro del universo, lleno de criaturas dispuestas a transmitir las enseñanzas divinas a todo aquel que las sepa entender. Del mismo modo, al predicador le corresponde difundir e interpretar la palabra divina interpretando al mismo tiempo la creación, es decir, recurriendo a la historia natural para obtener semejanzas por las que pueda hacer más inteligibles las enseñanzas del creador, como ha expuesto magistralmente Aragüés Aldaz en su Deus concionator (Amsterdam: Rodopi 1999). Sales se adhiere explícitamente al programa de lectura simbólica del universo, y por tanto al recurso de los símiles, en la carta a Frémiot.

Sin embargo, este gusto por las semejanzas, lejos de limitarse en el obispo de Ginebra a los aspectos teóricos sobre la predicación o a su producción homilética, consiste en uno de los rasgos más característicos del discurso salesiano en la medida en que afecta a toda su creación literaria y, por supuesto, a la propia Introducción a la vida devota. Ya al comienzo de la obra, en el capítulo dedicado a definir la devoción, recurre a la similitudo:

“En fin la caridad y la devocion, no son mas diferentes la una de la otra que la llama lo es del fuego, por quanto la caridad siendo un fuego spiritual, quando està muy inflamada se llama devocion, de manera que la devocion no junta nada al fuego de la caridad, sino la llama con la qual se haze la caridad, pronta, activa y diligente, no solamente en la observacion de los mandamientos de Dios, sino en el exercicio de los consejos y inspiraciones celestes. (1.1)”

Para ilustrar la diferencia entre la devoción y la caridad Sales recurre a una semejanza que se desliza casi imperceptiblemente hacia la metáfora. Este empleo de semejanzas, se tornen o no en metáforas, recorre toda la Introducción de la vida devota desde el Prefacio -en que aparece la famosa semejanza sobre la variedad de opiniones en torno a la devoción ilustrada y adornada con la historia de la competición entre el pintor Pausias y la florista Glicera- hasta la última parte.

Y aunque las semejanzas ocupen un lugar privilegiado tanto en las reflexiones teóricas como en la producción literaria del obispo de Ginebra, la Introducción a la vida devota las sazona con el resto de los géneros ejemplares tal como los venía entendiendo la tradición cristiana: ejemplos en sentido estricto, imágenes, autoridades y alegorías argumentan, ilustran, amplifican y adornan las enseñanzas sobre la forma de vivir en el mundo con devoción.

Las ediciones de la Introducción a la vida devota.

(Violeta García)

Francisco de Sales comienza a reunir los primeros materiales para su obra en 1602, el mismo año de su nombramiento como obispo de Ginebra. La edición princeps, publicada por Pierre Rigaud, uno de los principales libreros de Lyon, está fechada en 1609, aunque bien pudo publicarse en diciembre de 1608, ya que el prólogo tiene fecha de 8 de agosto y se reciben las aprobaciones de los “Doctores” en agosto y septiembre y el “Privilegio del Rey” a finales de noviembre4.

Ante el éxito inesperado de este pequeño tratado de vida espiritual, San Francisco de Sales, de acuerdo con su editor, comienza la preparación de la segunda edición a principios de ese mismo año de 1609. En esta segunda edición, publicada en septiembre de 1609, se añaden capítulos, se suprimen o retocan otros, se cambia el número y la disposición de las diferentes partes y se producen diferencias de redacción, ya que Sales intentará, en cada una de las revisiones de la Introducción a la vida devota, acercarse al mayor número de fieles con su doctrina. Si en la edición príncipe el destinatario era una mujer, una dama llamada Philotea5, en esta segunda edición, así como en las posteriores, el discurso intentará abrirse a un receptor menos determinado.

A pesar de todo, San Francisco de Sales considera que esta nueva edición adolece de numerosos errores y faltan capítulos y decide iniciar una tercera. Esta tercera edición la publica de nuevo Pierre Rigaud en Lyon, en 1610. En ella se corrigen, básicamente, errores de imprenta y se restituyen al texto los capítulos suprimidos en la edición anterior. No obstante, en 1610, aparecen dos ediciones. La primera6 que lleva en portada “seconde édition”, y en realidad se trata de una tirada con innumerables defectos de la segunda edición de 1609, y la segunda7, cuya portada anuncia finalmente la troisième édition. En 16118, Pierre Rigaud publica la edición más cuidada de todas, pero, salvo algunos pequeños detalles, se trata de la primera edición de 1610. En 16149, el mismo editor publica una reimpresión de la “troisième édition” de 1610. En 161610, Pierre Rigaud, vuelve a editar la obra, esta vez en formato más pequeño y de nuevo corregida y revisada por el autor, pero la calidad de la impresión y su contenido siguen sin dejar satisfecho al escritor que decide, una vez más, retocar y perfeccionar su texto en una edición que él mismo considera definitiva.

En consecuencia, la Philotea aparece de nuevo en 161911 bajo el título: Introduction a la Vie Devote par François de Sales, Evesque de Geneve. Derniere Edition, reveue, corrigée et augmentée par l’Autheur, durant ses Predications à Paris. A Paris, chez Joseph Cottereau, ruë sainct Jacques à la Prudence. M.DC.XIX. Avec approbation des Docteurs. En 162012, se reimprime esta edición de 1619, sin apenas modificaciones. Las reimpresiones y ediciones se multiplican, y dos años antes de la muerte del autor, acaecida en Lyon, en 1622, la Introduction à la vie dévote se ha traducido ya a las principales lenguas europeas.

Por lo tanto, a pesar de las innumerables ediciones que tuvo la Introducción a la vida devota, no siempre publicadas con el consentimiento del autor, como es el caso de las ediciones de Douai (1610, 1611, 1616), de Burdeos (1613) o de París (1615)13 y de las numerosas veces que se imprimió la obra, la edición de 1619 se convertirá en el texto definitivo para el santo y en obra de referencia para los estudios salesianos. En 1893, las religiosas del monasterio de Annecy, principales compiladoras de su obra, publicarán este texto en su edición de las obras completas de San Francisco de Sales,  cambiando, tan sólo, según palabras del encargado de la edición, dom Mackey, algunos aspectos ortográficos y aplicando una puntuación regular al texto original14. En 1969, André Ravier15 recoge también esta última versión del autor de Introducción a la vida devota en la edición crítica de la obra de Sales. En 1997, la BNF reproducirá la edición de Annecy en versión digital16, contribuyendo así a la difusión universal del texto de 1619.

Como decíamos, la obra de Sales conoció un éxito sin precedentes en el ámbito de la literatura de la espiritualidad y no había acabado todavía de cincelar su texto cuando ya se encontraba vertido a las principales lenguas europeas.

Ya en 1610, Sales alude en su correspondencia a una edición que preparaban algunos jesuitas en Italia, aunque la edición más conocida fue la del P. Antoniotti, S. J., en 1621: Introduttione alla Vita divota, composta dall’Illustrissimo, et Reverendissimo Sig. Monsignor Francesco di Sales, Vescovo di Geneva, in lingua Francese, et trasportata nell’Italiana da un Religioso desideroso d’acquistare la vera divotione. Opera utilissima ad ogni persona di qual si voglia stato, e conditione. In Milano, appresso Gio. Battista Bidelli, 1621. Con licenza de’Superiori, et Privilegio. Se traduce al latín en 161417, aunque en la aprobación de la primera traducción inglesa de Dom Leander a San Martino, en 1613, se hace referencia ya a una versión latina de 1612. En 1614, también, la traducción inglesa está ya por su tercera edición: An Introduction to a Devout life. Composed in Frenche by the R. Father in God, Francis Sales, Bishop of Geneva, and translated into English by I. Y. (John Yaworth, O. S. B.) Rouen, Hamilton, 161318, y en 1618 se traduce al alemán. En 1656, la Introductión a la vie devote se había reproducido ya en diecisiete lenguas entre ellas el euskara y el bretón19.

La primera traducción al castellano que se conoce es la de Eyzaguirre, ayuda de cámara del archiduque Alberto, en 1618: Introducion a la Vida devota, por Francisco de Salas, Obispo de Ginebra, Traduzida de Frances en Romance Castellano, por Sebastian Fernandez de Eycaguirre. En Bruselas, Huberto Antonio, 1618, que tuvo, al parecer, escaso éxito.

En 1634, Quevedo publica la traducción de la Introducción a la vida devota, con el ánimo de mejorar el texto de Eyzaguirre, que considera no hace justicia al original: «(…) tan desfigurado de la pureza de su mina y falto de muchas claúsulas, que por el interés público me determiné a trabajar en restituirle a sí propio, imitando en este cuidado al que limpia el oro, que solo atiende a descubrirle, sin gastarle; advirtiendo que quien le disminuye, más roba que limpia, y antes merece nombre de ladrón que de artífice»20. El libro aparece bajo la siguiente portada: Introducion a la Vida Devota Compuesto por el Bienaventurado Francisco de Sales Príncipe y Obispo de Colonia de los Alobrogues Traduzido por Don Francisco de Quevedo Villegas Cavallero del habito de Santiago y Señor de la Villa de Juan Abad Madrid 1634 En la Emprenta Real a Costa de Pedro Mallard. Esta traducción se reproducirá en cuatro ocasiones, en 1634, 1635, 1646 y 1908, y sus relaciones con la versión de Eyzaguirre han sido objeto de estudio en diversos trabajos.

En 1663, Francisco Cubillas realiza con éxito notable una nueva traducción del texto francés que se edita en Madrid y en otras numerosas ciudades: Introduccion a la Vida Devota que en Frances escrivio, el Glorioso Señor S. Francisco de Sales, Obispo y Principe de Geneva, Fundador de la Orden de la Visitacion de S. Maria, y Traduxo, Enmendo, y Añadio el Lic. D. Francisco Cubillas Don-Yague, Presbytero, Abogado de los Reales Consejos, Madrid, 1663, Por Diego Díaz de la Carrera, Impressor del Reyno.

Más de un siglo después la obra se sigue traduciendo al español. El cardenal Lorenzana, arzobispo de Toledo, encarga a don Pedro de Silva, en 1793, una nueva traducción de la obra del obispo de Ginebra que edita, en Madrid, laViuda de Ibarra.

En nuestro caso, en esta fase de la investigación, hemos seleccionado también la edición de 1619 como base para nuestro corpus multilingüe, aunque, en esta versión, lo hacemos a través de su edición facsímil, publicada en París, en 1934: Saint François de Sales : Introduction a la vie devote. FAC-SIMILÉ de l’unique exemplaire actuellement connu DE L’ÉDITION de 1619. Dernière Edition, reveuë, corrigée, & augmentée par l’Autheur, durant ses Predications à Paris, publié par Fabius Henrion, Maison Mame-Tours / Librairie E. Droz, Paris, 1934.

No obstante, dado que la propia edición alineada ha puesto de relieve que la edición de 1610 es muy probablemente el texto base de varias de las traducciones, se ofrecen también las lecciones de esta edición en los lugares críticos pertinentes.

 


[1] Los pasajes de la Introducción a la vida devota en castellano pertenecen a la traducción de Eyzaguirre, el primero que la tradujo a esta lengua. Entre paréntesis se da cuenta del pasaje del que procede la cita: el primer número indica la parte y el segundo el capítulo.

[2] Para una explicación del tratamiento de estos géneros a lo largo del Renacimiento, y sobre por parte de Erasmo, sus seguidores y sus detractores, sigue resultando de la mayor utilidad el clásico de Marcel Bataillon Erasmo y España, Fondo de Cultura Económica, México, 1991. Una exposición de los contenidos de la Philotea diferente de la nuestra pero igualmente ilustrativa es la que ofrece André Ravier en la presentación de Saint François de Sales, Oeuvres (París: Gallimard 1969, 3-15) y en el capítulo correspondiente de Un sage et un saint. François de Sales, (París: Nouvelle Cité 2003, 157-165).

[3] Se recogen aquí sintéticamente y con un enfoque más didáctico algunas de las ideas expuestas previamente en K. Josu Bijuesca, “«Le souverain artifice est de n’avoir point d’artifice»: aproximación a los principios elocutivos de la Introducción a la vida devota de Sales”. Maestra en mucho. Estudios filológicos en homenaje a Carmen Isasi Martínez. Ed. Sara Gómez Seibane y José Luis Ramírez Luengo. Buenos Aires: Voces del Sur 2010, 29-44. El lector interesado encontrará allí una relación bibliográfica más exhaustiva.

[4] De esta edición se conocen dos ejemplares, de tiradas diferentes, pero casi idénticas. Un ejemplar que se conserva en el monasterio de la Visitación de Annecy, y, el otro, en la Biblioteca Nacional de Viena.
Para todas las notas relacionadas con la localización de ejemplares, véase Saint François de Sales. Introduction a la vie devote, Fac-Similé de l’unique exemplaire actuellement connu de l’edition de 1619, Maison Mame-Tours/ Librairie E. Droz, Paris, 1934, [avant-propos, XVIII, XIX, XX].

[5] En realidad Madame de Charmoisy.

[6] Sólo se conoce un ejemplar que parece estar en manos privadas (familia de Villard).

[7] Hay un ejemplar en la Bibliothèque Nationale de Paris.

[8] Esta edición se encuentra en la Bibliothèque Sainte- Geneviève de París.

[9] El monasterio de la Visitación de Lunéville conserva un ejemplar.

[10] Un ejemplar está en el monasterio de Annecy.

[11] El único ejemplar que pervive, al parecer, de esta edición se encuentra en la Abadía Benedictina de Belmont (Inglaterra).  La existencia de este único ejemplar de la obra la notifica, en enero de 1934, el editor a cargo de la publicación del facsímil de la edición de 1619, Fabius Henrion, en el “avant-propos”: “L’unique exemplaire actuellement connu est conservé à l’Abbaye Bénédictine de Belmont (Angleterre)   : c’est cet exemplaire dont nous publions le fac-similé. (…) Nous exprimons tous nos remerciements au Rme Père Dom Aelred Kindersley, Abbé de Belmont, qui nous a autorisé à prendre sur place, en 1929, 1400 photographies du précieux volume, et a bien voulu nous confier, en 1933, le livre lui-même, pour en faire la présente reproduction.” Saint François de Sales : Introduction a la vie devote. FAC-SIMILÉ de l’unique exemplaire actuellement connu de l’édition de 1619. Dernière Edition, reveuë, corrigée, & augmentée par l’Autheur, durant ses Predications à Paris, publié par Fabius Henrion, Maison Mame-Tours / Librairie E. Droz, Paris, 1934, [XXI].

[12] Se desconoce el paradero de esta edición.

[13] Véase, Saint François de Sales. Oeuvres de saint François de Sales, Evèque et Prince de Genève et Docteur de l’Eglise. Edition complète, d’après les autographes et  les éditions originales enrichie de nombreuses pièces inédites, publiée par les soins des religieuses de la Visitation du 1er Monastère d’Annecy, Annecy, Imprimerie J. Niérat, 7, rue Royale, 1893, (ed. Dom Mackey), [XXI]

[14] Ibid., [LXII].

[15] Saint François de Sales, Oeuvres, Paris, Gallimard, 1969, p. 17. [ed. André Ravier]. Esta edición recoge anotadas y con estudios preliminares, las tres grandes obras espirituales del autor : Introduction à la vie dévote, Traité de l’amour de Dieu y Entretiens spirituels.

[17] Dolores Fernández López recoge que un volumen de la segunda edición de esta obra  se encontraba en la biblioteca de Quevedo: “La Introducción a la vida devota de Francisco de Quevedo: un ejemplo de las traducciones del Siglo de Oro” en Actas del Congreso Internacional Antonio de Torquemada y la literatura del Siglo de Oro, Secretariado de Publicaciones Universidad de León, p. 363.

[18] Op. cit. Saint François de Sales. Oeuvres de saint François de Sales… Annecy, 1893, [XXIII]

[19] En relación con las traducciones de la obra de Sales, véase San Francisco de Sales. Introducción a la vida devota, traducción de Don Francisco de Quevedo (edición preparada por Lamberto de Echeverria), Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1982. [XVIII].

[20] “Al Pueblo Catolico Christiano en la obediencia de la Santa Iglesia de Roma” en Introducion a la Vida Devota Compuesto por el Bienaventurado Francisco de Sales Príncipe y Obispo de Colonia de los Alobrogues Traduzido por Don Francisco de Quevedo Villegas Cavallero del habito de Santiago y Señor de la Villa de Juan Abad Madrid 1634 En la Emprenta Real a Costa de Pedro Mallard [a4].